Zorro Negro VII: diario del crucero

26 – 9 – 2005

Salimos de Muñoveros a las 3 y media, ósea después de comer. Era domingo, por lo tanto estaban Luis y Pepa en el pueblo y ellos fueron los que nos acercaron a Aranjuez. Con nosotros estaba Héctor de vacaciones y por motivos del piso se acercó hasta Madrid con nosotros. Las niñas de Juan Carlos, como siempre, cariñosas y encantadoras. Hasta ahora normal.

Hoy día 26 a las 9 ya estábamos preparados para emprender la gran aventura.

Nos hemos puesto en camino sobre las 10 de la mañana. Una parada en el camino, un cafecito y otra vez en marcha, para a las 1.3 estar en Valencia.

La verdad es que a Juan Carlos no se le da del todo mal, pues a las 2 ya estábamos en el puerto y a las 2.3 en la playa comprando. Se me ha olvidado decir que Lola nos ha acompañado con su padre a Valencia.

La comida ha sido buena. Nosotros 3 una paella, una mariscada, postre y café. Y Lola 2 huevos con jamón y patatas. La ha gustado mucho, pues no ha dejado ni rastro. Después, un buen paseo por la playa para luego acercarnos a una zona de museos. Algo impresionante, pues son unos edificios que hace falta verlo para creerlo. Solo nos ha dado tiempo de ver 1, el de Ocean… no me acuerdo más pero algo increíble.

A las 6.3 estábamos facturando las maletas y haciendo todos los requisitos para poder embarcar, pero ya teníamos a la vista el barco. ¡Bonito! ¡Fastuoso!

Cuando nos hemos despedido de Lola y Carlos, Lola llorisqueaba “¡ay! Abuela cuidaros”. Yo la he dicho que la prometía volver sana y salva. Han sentido que no les dejaran ver el barco por dentro. Cuando hemos subido nos han sacado una foto y después a nuestro camarote.

Estamos en la cubierta Venus, camarote con vistas al mar. Es pequeño, pero bonito. El aseo tiene ducha y tiene todo lo necesario para sentirte bien. La habitación, unos 10m^2. Aparte, un hermoso armario, otro bajo con cajoneras, en concreto 6 grandes donde sobra cajón. Y entre la cama de Ángel y la mía, en el rincón donde se juntan los cabeceros de las camas, hay una mesa cuadrada y cerrada la cual ya averiguaremos que contiene. Hay un teléfono encima, y una lámpara. Espejos tenemos unos cuantos. La tele se encuentra encima de la cajonera.

A cenar en el primer turno, 8 y cuarto. El comedor grandísimo, tenemos dos camareros para nuestra mesa y somos 10. Todas las noches la misma mesa para todos. Después ha oír música.

Dia 27

La noche se ha pasado bien. El barco apenas se notan sus movimientos. Acabo de venir de almorzar, lo hemos hecho en un bufé de cubierta. ¡Yo que decía que iba a procurar adelgazar! Vano intento el mío. Anoche cené verdura y pescado y había de todo, pero esta mañana nos pusimos las botas. Esto parece un cuento de hadas. Nunca pensamos que pudiéramos vivir esto. Asomados por la barandilla, contemplando el mar, me parece estar en el cielo.

11.3 En este momento acabamos de llegar de hacer una demostración con los chalecos salvavidas. Dios quiera no lo necesitemos. También nos han puesto al corriente de espectáculos y toda una serie de diversiones para todos los días.

Estamos en medio del mar y esto es un espectáculo hermoso.

Son las 3 de la tarde. La comida ha sido esplendida y también amena, pues había dos señoras sevillanas muy simpáticas. Son madre e hija, la madre 90 años, y por cierto muy bien conservados. También un matrimonio del mismo sitio, sevillanos, por lo tanto no nos ha faltado conversación.

Son las 7 menos cuatro, hemos estado en cubierta charlando con unos y con otros. Ahora nos hemos puesto guapos y, como estamos invitado a un coctel con el capitán, allá vamos, ya contaré.

La presentación del capitán y la tripulación ha sido fantástica. Hemos estado reunidos los del primer turno de cena. Cientos de personas (no puedo calcular cuántos).

Todo es nuevo y bonito para nosotros. Hemos comido y bebido con todos ellos, oficiales, subjefes de mando, cocineros… toda la gente con sus mejores galas. Pero como es natural, también había gente de vestimenta informal. De esto hemos salido a las 8 y a las 8 y cuarto, la cena. Total, que todo el día nos le hemos tirado comiendo, pues esta tarde en cubierta también ha habido bufé. Terrible.

La cena de esta noche ha sido lo más divertido, chistes y más chistes, todos buenos y simpáticos. Como es natural ni Ángel ni yo hemos contado ninguno, pues no sabemos hacerlo.

Ángel está totalmente integrado y tiene poco tiempo de leer sus novelas. Un ratito de los que hemos estado en cubierta me ha ganado al tute.

Ahora saldremos a dar una vuelta para ver algún espectáculo.

28 Túnez

3º día. Por la mañana, a las 8, nos pusimos en movimiento y en autocares nos dirigimos a Túnez. País que no me gustó nada, suciedad (y las ruinas de Cartago no estuvieron mal), pero nada de nada, el regateo algo exagerado, pues solo con mirar una cosa ya te la cargabas. Menos mal que fue todo muy cortito y llegando a nuestro barco, contentos. Este día comimos en el bufé de cubierta y nos pusimos las botas. Después de la cena hay unos espectáculos bonitos y entretenidos, pues pasado este, entra en escena el animador, que es tremendo, y nos reímos un rato. Luego hay otra vez bufé en la cubierta de la piscina, con discoteca, eso a las 00 de la noche. Cada noche el espectáculo se relaciona con el país donde nos encontramos.

29 – Sicilia

No fuimos al monte, sino a un pueblo precioso donde visitamos monumentos y un anfiteatro. El paisaje de esta tierra es muy bonito.

Llegamos al barco sobre las 3. Comida copiosa, siesta, rato en cubierta, cena. Aquí las cenas son casi todas formales, la gente se arregla, mucha joya y bastante lujo. Pero como en este barco hay mucha gente joven, esos van a su rollo y visten igual.

Teatro musical y, como creo que ya estábamos en ITALIA, bufé de media noche con pizza y…

30 – Roma

Algo increíble de describir, tuvimos un guía fabuloso y nos pareció todo fastuoso. Al pasar por la tumba de J. Pablo II le pedí por Sara.

Día 1 Sábado. Florencia y Pisa

Las dos ciudades ¡preciosas! ¡La estatua de Miguel Ángel! ¿Quién va a Florencia y no lo ve? También un buen guía, la torre de Pisa. Bueno, que todo nos pareció muy bello. En el barco a las 6.5. Así que, como había cena de gala, pues ducha y a ponerse guapos.

Después de la cena, en el postre, salieron la tripulación entera al comedor y, con velas encendidas, sacaron las tartas. Todos cantando y dando palmadas, fue precioso.

El espectáculo también fuera de serie y después, con el animador, fue la monda.

Después en la discoteca había chocolate con churros.

La comida es demasiado, creo que habremos cogido 3 o 4 kg en estos días.

En estos momentos voy a llevar un libro que cogí a la biblio, pues no he podido leerlo.

1 de la tarde. Domingo.

Comilonas y más comilonas. Hoy hemos comido rabo de choto, ensalada, queso y….

De lo único que aquí se queja la gente es que dan demasiado de comer. El personal de servicio, muy súper agradables, tanto el que nos hace la habitación, como el jefe de nuestra mesa de noche. El de la habitación nos ordena todo y todas las noches tenemos nuestra cama abierta. Es demasiado fantástico para ser verdad.

Ahora, son las 2 de la tarde y Ángel está leyendo.

Hemos tenido suerte porque ha hecho buen tiempo, pero hoy hace fresco en cubierta.

Estamos a 2 de octubre, por lo tanto cumple años de Ángel. Así que nos ha pillado en buen sitio para celebrarlo. Ya lo que hace falta es que lleguemos con bien a Valencia para después de unas horas encontrarnos en nuestra casa sanos y salvos.

4 tarde: En estos momentos estoy un poco asustada. El barco se está moviendo mucho y tengo un poquito de miedo.

 

(otro)

El barco camina despacio, según dicen y yo veo. Sensación de bienestar me inspira este inmenso Océano. Nunca podría escribir lo que siento en estos momentos creo que es paz, es amor, también agradecimiento a los que han hecho posible esta realidad, este sueño. Gracias hijos, muchas gracias. Sois mis hijos y mis nietos, sois la gente que más amo, los que siento muy adentro, los que habéis hecho posible la realidad de este cuento.

Zorro Negro VI: 18 – V – 08

Salimos del pueblo a las 7 ½ de la mañana. Día tristón y frio. Nos llevaron Luis y Pepa, también Oscar. Tomaba Henar la Comunión, por lo tanto era Domingo. En otro coche viajaban Sonia, su marido, Claudia y Asun. Llegamos a Olite sin ningún contratiempo. La comunión era a las 12 en el intervalo de la misa.

Henar estaba guapísima, para mí, la más bonita de las niñas.

Resultó un poco bastante largo, pero bien, muy bien. El día, aunque frío, no cayó agua y eso nos ayudó para sobrellevar el frío.

Acudieron muchos de los familiares de Bea. Nos agradaron bastante, puesto que antes no podíamos opinar porque apenas les conocíamos.

La comida fue buena y resulto amena y entretenida. Para rematar el día, Asun nos contó unos cuantos cuentos y el resultado fue unirnos un poco más con la otra familia, reírnos bastante y pasar un par de horas bonitas y divertidas.

Luego, que ya se pasó todo esto, cada mochuelo a su olivo, menos nuestra familia que esa noche nos quedamos a dormir en Olite. Estuvimos viendo la huerta de Angelito, tomando unas cañas y a casita. Bea nos dijo que Ángel y una servidora nos fuésemos a dormir a la casa rural donde habíamos comido. Allí también dormían Luis y pepa. ¿Normal? ¡No lo creo! Grito. Cuando llegamos a nuestra habitación del albergue, Ángel se sintió un poco indispuesto y comprobamos con gran susto que lo que le picaba y molestaba era la dichosa culebrilla (o herpe). Le llevamos al médico de guardia, el cual nos lo confirmó. Le recetó unas pastillas, siete para siete días, pero ya nos desarmó un poco el tinglado. Consulté a Pepa y Luis si regresábamos a casa, pues a mí me daban ganas de ello, pero la organizadora de Bea dijo que de eso nada. Y fue algo que se lo agradecí después, pues aunque la cosa no ha sido fácil para Ángel, lo que ha pasado lo hubiese tenido que pasar igual en el pueblo, o quizás más, porque le dijeron que reposo y más que aquí, en ningún otro sitio.

Pasé los primeros días penosa por Ángel, pero también me hacía daño y me dolía enormemente que nuestro hijo Angelito no pensara ni por un momento que particularmente yo le necesitaba y que me dolía que estando tan cerca no viniera a ver a sus padres ni llamara. También le reprochaba dentro de mí que no nos hubiera dejado dormir en su casa. Sé que eso él no lo organizó, pero sí lo consintió.

El fin de semana se acercó y se me olvidó todo lo que esos días pensé de mi hijo.

Zorro Negro V

¿Cuántos críos recorríamos las calles embarrados, íbamos a la escuela y jugábamos en las plazoletas? ¿Éramos 35-40 en cada escuela?
Esta pregunta dejo que la conteste la gente de mi edad. Yo digo que muchos.
A medida que pasa el tiempo.
¿Que

Zorro Negro IV

La queremos buscar novio
y ella dice que es un rollo,
pero cuando pasa de largo
mas de cuatro veces se la quedan mirando
y yo creo que en el fondo
la gusta todo este rollo.

Cuando juega a la naranja
casi siempre gana y gana
y si mata al tres de bastos
es porque la da la gana.

Zorro Negro III

Él es un joven amable y bastante trotamundos. Le ha gustado siempre vivir su vida y aunque a mí nunca me pareció bien, el, desde los 23 años ha viajado y trabajado en parte de España y Europa. Para mí fue todo muy precipitado, tanto, que pensé que con él se me había ido toda mi vida. Al cabo de unos años, este hijo pródigo volvió y la terminación de la historia es que hoy Juan es un padre de familia. Creo que es feliz y eso es importante. Si escondiese esa gran rebeldía…

La trayectoria de la vida de Juan es muy variable, de joven fue un chico tímido, obediente, para ser exacta opino que “demasiado”. Siempre me dio un poco miedo porque después he visto que debajo de esa apariencia sumisa y complaciente había algo en el que se rebelaba. A los 22 años esa otra personalidad salió a la luz, pero con una firmeza irrevocable, inquietante. Dejó todo para marcharse. Me hubiera gustado convencerle de que desistiera de su propósito pero no hubiera servido de nada. Le supliqué, amenacé, cogí todos los resortes que encontré a mi alcance, pero él estaba decidido.

Un buen día cogió la mochila y se fue. Me quedé triste, abatida. Se me cayó el mundo encima con esta decisión de mi hijo y me decía que estaba todo perdido para mí. Más tarde entendí que Juan había hecho justo lo que debía. Han pasado los años y Juan ha vuelto, sabe ahora en todo momento lo que quiere y el por qué lo quiere, podrá equivocarse, pero esos años que anduvo de peregrinaje le valieron para hacerse a él mismo.

Zorro Negro II

Es domingo y son las 11 de la mañana, yo me encuentro (como casi siempre) en la cocina. Ocurre, que los días de fiesta si alguien me falta, me pongo nerviosa y bastante llorona, atrapada por el miedo y la incertidumbre. La verdad es que esta mañana estoy obsesionada con la puerta y más con el teléfono. En mi casa dicen que mi marido es completamente distinto. Cuando se acuesta y alguno de los chicos esta fuera, a los cinco minutos está dormido como un cesto. ¡Bendito sea Dios! Que él es así, porque de lo contrario armaríamos la zapatiesta. ¡Que tonta soy! Me digo ¿Por qué tiene que pasar nada precisamente ahora que tengo paz y tranquilidad? Cuando estoy con estos pensamientos suena el “tranquila chica que no pasa nada”.

Mi marido entra por la puerta y no precisamente con buen humor. La cama de José está vacía ¿Dónde está? Está sonando el teléfono, me precipito como una loca a coger el auricular, es la voz de un hombre, pregunta que si es la casa de José Suarez.

Disfrutábamos los cuatro juntos. A veces pienso si no abre sido yo el que haya tenido la culpa del cambio de mi amigo.

Ya he perdido la esperanza de que mi amigo reacciones como siempre, como antes, y me resigno a que el poco o mucho tiempo que nos quede de vida nos limitemos a encontrarnos por la calle y saludarnos con un simple adiós.

De Eladio

Zorro Negro I

¡La invasión de los ratones!
– gritó un día Don Arsenio
Y era que de su corral
por un mísero agujero
los ratoncillos entraban
como si fuera un cortejo.
¡Que orejas tan respingonas!
¡Que rabo tan largo y tieso!
Todos contentos estaban
de aquí para allá corriendo
a la par que allí chillaba
la mujer de tío Arsenio,
que subida en una silla
reclamaba a los bomberos.
Dos niños había en la casa
Tocando gaita y tambor
Y los pequeños bichejos
Bailaban el Rocarron (Rock&Roll)

En la casa colindante,
dos abuelitos vivían
y un ratoncillo travieso
en la despensa roía.
Una nena que dormía
cerca de aquella despensa
no durmió en toda la noche
por que el ruido la despierta.
¡Válgame Dios! –dijo el viejo-
a la mañana siguiente
-¡De mí no se ríe este!
Como me llamo Vicente-

Montados en una mesa
y tocando el saxofón
se divertían dos niños
viendo bailar a un ratón.

“¡Dadlos de comer!” gritaba
la mujer de tío Arsenio.
Mira en su reloj la hora
pone verde a su señora
coge el badil y la escoba
dispuesto a dejar al ratón en coma.
Al ratón se le cargó
pero fue la ratonera,
pues el inocente entró
pensando que allí esperaba
una comida casera.

Verde V: leyenda de Muñoveros

Según la leyenda narra,
el rey Fernando aquí vino
con un puñado de amigos
se liaron de parranda.

Había oído decir
que en Muñoveros había
mozas lozanas y finas
y él quería comprobar,
si era verdad o mentira.

Los mozos de éste buen pueblo,
celosos de sus mocitas,
les dieron una paliza
que les dejaron maltrechos.

Con el gesto altivo y fiero
que por lo visto tienen los reyes
sentenció con voz potente:
“Marcharé del pueblo
sin decir que soy el rey
que no se entere Isabel
que yo le quise poner
en Muñoveros los cuernos”

Y se marcharon corriendo
del dichoso callejón
que (según ellos)
parecía un infierno.

Verde IV

Me levanto a las 09:10 al servicio, veo que no hay papel acudo a por él a la despensa, pero en ese momento, allí está lo que tantas veces he buscado, el bicarbonato, ya me olvido del papel, cojo el bicarbonato, salgo de la despensa y a la entrada del comedor veo que los tiestos necesitan agua, dejo el bicarbonato encima de la mesa pequeña y voy a por la regadera, pero en ese momento recuerdo que no he desayunado. Dejo allí mismo la regadera, está Oscar dándome voces, que tiene el desayuno. Hasta aquí ¿qué he hecho? Se ha pasado una hora y nada.

Verde II: firmeza

Quiero tener fuerza moral para no dejarme abatir ni dominar,
ante los obstáculos no quiero dejarme abatir ni abandonar.
Quiero tener coraje y empeño
para hacer realidad todas las cosas grandes y pequeñas que deseo
y que con esfuerzo puedo realizar.